Historia: Tarata, la época del Incanato y la visita del Príncipe Inca Túpac Inca Yupanqui


El incanato

Poco se conoce del aspecto cultural de la época del incanato en Tarata, por no decir casi nada. Según crónicas antiguas, los naturales de este lugar fueron sometidos al gobierno de los últimos incas, de quienes aprendieron la religión y costumbres. 

Tarata, fue una aldea de numerosos habitantes, de ellos solamente han quedado expresiones culturales tales como: 

El idioma nativo que fue el aymara, aunque posiblemente también utilizaron el idioma quechua, por ser el idioma oficial del Imperio. 

El cultivo de plantas oriundas en los andenes, obras de ingeniería que caracterizaban a la civilización quechua. 

Los tejidos de lana de auquénido.   
Los caminos y puentes. 




El Inca en Tarata 

Posteriormente, ya viene la invasión incaica. Al respecto, Fortunato Zora Carvajal, en su obra “Tacna Historia y Folklore”, escribe: “ya los grandes ejércitos de indómitos Kollas o Aymaras, han sido despedazados en sangrientas batallas libradas sobre la basta  meseta que circunda  el lago sagrado y milenario, por las aguerridas fuerzas imperiales  que han avanzado desde la vieja capital de los cuatro suyos: el Cusco. 

El Inca el poderoso señor del Tahuantinsuyo, ha dejado el apacible fausto de sus palacios, y en persona, como jefe supremo, comanda  los victoriosos ejércitos... 

Dominada la resistencia Aymara, el Inca decide llegar hasta las orillas arenosas de la Mamakocha, para admirar la inmensidad azulina de las aguas salobres. Aún quedan por dominar y a las tribus rebeldes que pueblan Atakamac y las orillas  del Río Maule en el extremo sur. 

Para ello hay que atravesar los contrafuertes  occidentales  de la gran muralla andina. Un escuadrón de soldados  imperiales  y un centenar de prisioneros aymaras, a cargo de jefes y guías, va por delante abriendo el camino, horadando las laderas de las montañas  por los pasos abruptos del Livini y por las frígidas cuestas de Poma, hacia el poniente... 

Sobre la litera, recamada de oro y de plata, que conducen en hombros ocho guardias fornidos, desciende  el Inca por el camino zigzageante, hacia el valle interandino. 

Brilla el cetro áureo  que lleva en la mano izquierda. Brilla la corona que ciñe su frente, con adornos de plumas policromas... 

Brillan las armaduras, rodeles  y lanzas de cinco mil soldados que siguen al monarca, poderoso hijo del sol... 



La mañana está tibia, el sol ha madrugado sobre las altas cumbres  del oriente... 

Al frente de la gran hondonada, se levanta los espirales de humo de las chozas  de un pequeño poblado, donde viven separados por un riachuelo, los moradores de los ayllus  de origen Aymara, Lupajas y Yungas... 

La comitiva real llega al poblado, a cuyos cuatro flancos se extienden vastos cultivos  de maíz de hoja dorada y mazorcas gruesas... 

Es una pascana acogedora y apetecible, y allí descansan algunos días... 

Pero pronto deben reanudar la marcha hacia el sur hacia la tierra de los indómitos “Atacamas y Maulis”, que deben ser incorporados al gran imperio... 

“Tha-ahra_ta, Señor (de aquí parten dos caminos) ¿cuál seguiremos? 

   -         Le dice al monarca uno de los altos jefes del Ejercito...

El Inca medita un instante y luego con voz sonora y firme da la orden, señalando con la diestra la dirección de la lejana cumbre de Vila Vila...

   -        Por allí, hacia el sur... 
   -        Y la comitiva Imperial se pone en marcha... 

Suenan las trompetas (pututos) guerreras y sus ecos se pierden en las concavidades de los cerros que rodean a la valle... 

Los rodeles y lanzas de bronce bruñido y los plumajes multicolores de las vestimentas de las tropas aguerridas del Inca  que han vencido en cien combates fulgen a los rayos de Inti, como una gama inmensa de esplendor y grandeza...” 



¿Qué Inca paso por Tarata? 

Se tiene conocimiento por textos históricos que gozan de gran credibilidad que el “Aymara se habla en parte del altiplano y en un extenso territorio de los andes centrales. Fue lengua imperial durante los reinados de Pachacutec y Túpac Inca Yupanqui. Tenían grandes semejanzas con el quechua en la que refiere a las raíces de las palabras; por eso, los lingüistas, piensan que tanto uno como otro derivan de un tronco en común”. 

En el periodo de expansión y apogeo del Tahuantinsuyo, iniciado por el Inca Pachacutec, verdadero organizador y creador del Imperio; este, emprendió marchas de conquista hacia todos los puntos cardinales colindantes con el Imperio; estas campañas a menudo se las encomendaba al Príncipe quechua  Túpac Inca Yupanqui, quien al suceder a su padre en el trono siguió el ejemplo expansionista de su padre. 

Túpac Inca Yupanqui aun Príncipe, allá por el siglo XIII, siguiendo la orden de su padre emprende marcha hacia las regiones sureñas, con el fin de dominarlas; es durante esta campaña que el Príncipe Inca hace paso por el poblado de Tarata en su trayecto hacia los territorios de los Atacamas y Maulis en Chile, sin encontrar resistencia por parte de los Yungas y Lupajas, quienes muy por el contrario lo habrían recibido con toda la majestuosidad correspondiente. Luego de esto, el Soberano partió para culminar con la empresa de su marcha.


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